jueves, 9 de febrero de 2012

El pozo sigue vacante (o "cómo elegir embutidos")

Hoy estaba a punto de meterme en mi nuevo habitáculo (abajo del escritorio) a llorar un rato cuando me llamó mi mamá. Entre pregunta retórica y pregunta idiótica se me escapó una, quizás unos niveles menos absurda que las anteriores, con un punto interesante.
"¿Por qué me mostró durante años que era alguien, si en realidad era otro?". La pregunta del cuarto de millón (la del medio millón es "¿Por qué no me ama más?", y la del millón entero es "¿Por qué lo amo?". El pozo sigue vacante).

El caso es que en el mercado de carnes todo vale, y siempre nos mostramos más frescos ante el mejor postor. Claro, también estamos los que somos morcilla, sabemos que somos morcilla y nos mostramos morcilla; si te gusta la morcilla y querés morcilla, no te vas a comprar mollejas, así de simple. PERO, no falta el chorizo podrido/pasado que se esconde entre sus camaradas colgantes y se hace pasar por chorizo colorado cordobés (¿Ya le dio hambre a alguien?).
Entonces te lo llevás a tu casa, lo ponés en tu heladera, al lado de tu queso y tu mortadela, y el fin de semana cuando estás dispuesto a hacerte una picada y mirar el partido, te das cuenta de que el chorizo tiene como treinta años y no sólo es incomible, sino que te arruinó el queso, la mortadela y ese pedazo de turrón navideño que estabas guardando para un momento especial.
Así uno aprende a elegir sus embutidos. Ojalá fuese así de fácil con la gente, por que en el almacén te podés quejar con el dueño, pero con la pareja no. ¿Qué querés, reclamarle a su mamá? "Señora, su hijo/a está podrido/a. Devuélvame estos últimos años o llamo a servicio al consumidor".
Yo tenía hambre, así que me comí la picada podrida igual, y no es la primera vez. Ahora el hombre que más presente está en mi vida es el gastroenterólogo.

Tire su basura aquí, que para otros es un tesoro (¡Para mí!)

6 comentarios:

  1. Te tiro una pregunta que quizás dispare algún post: ¿qué se hace con un corazón roto? Es una pregunta que aún hoy no me se responder. ¿Qué decís? ¿Me hago un blog?

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    1. Esa es la pregunta del gordo de Navidad. La verdad que yo tampoco sé, y mis maneras anteriores no fueron las mejores (salía de una relación y me metía en otra). Ese post va a ser laaaargo.
      Me hice esto para hacer catarsis y ocupar tiempo, me está sirviendo, y me pone tan contenta que lo lean que lo voy a seguir. Mi corazón sigue igual, pero me río cada día más. Un día a la vez ¿o era para los alcohólicos eso?

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  2. El título es engañoso :P


    El corazón roto se guarda en un cajón por un tiempo. De a poco cicatriza.

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    1. El título me hace pensar en un mercado donde solo se ve de la cintura desnuda para abajo. No creo que visite ese mercado por ahora, se me hace que con el calor no es muy agradable.

      Tengo el cajón tan usado (no se abstengan de chistes sucios), ya ni quiero intentar con la gotita tampoco.

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  3. El corazón roto sana. Tarde o temprano sana. Pero esto enseña que hay que hacer dieta de chorizo, hay que abstenerse un tiempo!!! xD (yo siempre hablando pavadas) Espero hacerte reir Mei!!!!

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  4. Princess Consuela Bananahammock10 de febrero de 2012, 1:45 a.m.

    http://donmanolo2.sourceforge.net/manolito3.jpg
    No sé si hay otra manera de insertar imágenes aquí.
    Pero el punto es que si te vas a quejar con la madre por el producto fallado, puede resultar ser un Manolito cualquiera, convencido de que la morcilla está "fresquísima". Así nos encontramos con madres que piensan que su hijo es un pan de Dios, un regalo del universo hacia las mujeres, cuando en realidad sera muy buen hijo, pero es de esos regalos que el universo ofrece solo para quedar bien pero son una garompa, y después te da paja ir hasta el shopping el 26 de diciembre a cambiarlo así que termina ahí en el placard ese horrible sweater de renos.

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