lunes, 7 de julio de 2014

Siembra de Tiempo

 Hoy les voy a contar por qué (más) no entiendo el engaño.
 El otro día, en un ataque de entusiasmo por mejorar mi vida y unas milagrosas horas libres, me puse como meta ir al gimnasio a hacer ejercicio después de trabajar. Por ende, y como esperaba de mi tenacidad, terminé en casa comiendo tostadas con manteca y mirando televisión. Y mientras iba de acá para allá, tratando de hacer diez cosas a la vez, no pude evitar hacerme una pregunta que ya me había hecho unas cuantas veces más de las que estuvo sonando I Will Survive (que son muchas): ¿Cómo hacen estos mal paridos para engañar y salirse con la suya?
 Esta pregunta va más allá del moralismo y el despecho de novia engañada. Mi pregunta apunta directamente al tecnicismo, al estructuralismo del individuo que decide salir a compartir sus partes nobles (que de nobles no tienen nada más que el nombre) con otra pobre inconsciente (o no). Mi pregunta es ¿¿de dónde sacan el tiempo??

jueves, 22 de mayo de 2014

De espejos y celulitis


El tiempo es sabio. Mi mamá ha sostenido ese pedazo de conocimiento desde que tengo memoria, y nunca le quise creer. Claro, ningún adolescente va a creerle a sus padres que ellos saben más, ya que esa edad está caracterizada por los sentimientos  de inmortalidad, invencibilidad e impermeabilidad ante la fertilización (y qué mal que nos salen todas). Pero a medida que uno se va poniendo grande y va ganando experiencia, empieza a aceptar de a poco esas perlitas contra las que tanto luchábamos en la juventud.
Viendo para atrás, ahora que las canas no me dejan mentir (pero la tintura me hace la gamba) me doy cuenta de que llevé toda la vida la misma filosofía con respecto al amor, sin siquiera plantearme el porqué de mis creencias. Es casi imposible que uno se de cuenta de su propia patología, pero muy fácil ver y juzgar la de los demás. Por ejemplo, he visto gente seguir filosofías del amor egoístas, inconvenientes para sí mismos e incluso destructivas. Síganme por aquí por favor para ver unos cuantos ejemplos.

jueves, 13 de febrero de 2014

Mi Cacaótico San Valentín

Se acerca ese momento anual tan terrible, ese evento que viene tan pegado a las fiestas que uno no entiende por qué, ¿POR QUÉ, SI EMPEZAMOS TAN BIEN, YA LA ESTAMOS CAGANDO? Si, ustedes saben de qué día estamos hablando: aquel terrible día en que Galileo Galilei llegó a Roma para su juicio ante la Inquisición, el 13 de Febrero de 1633. EL HOMBRE ESTABA DICIENDO LA VERDAD, POR EL AMOR DE DIOS, LA TIERRA GIRA ALREDEDOR DEL SOL.
Ok, volviendo a lo habitual: una vez más estamos a un pelo de rana calva del día de San Valentín y eso significa un montón de gente quejándose, otro montón comprando porquerías que tira al otro día, y una importante escasez de chocolate que preocupa a todo triste soltero que solo quiere quedarse en casa mirando “Simplemente No Te Quiere” (por suerte la película no me va a faltar, ya la tengo alquilada).

martes, 24 de diciembre de 2013

Sopesaje Dilapidaje Salvataje

Pasaron los meses y llegamos otra vez a ese punto del año en que la gente hace un sopesaje de todas las experiencias vividas en los últimos 365 días. Tarea bastante chota, diría yo. ¿Cómo vamos a balancear esa cantidad de días? ¿Cómo dictaminamos con tanta ligereza si esa masa de horas fue un éxito o un fracaso? A ver, por ejemplo:
-Recibir cajas de chocolates de distintos hombres: éxito.
-Engordar cinco kilos: fracaso.
-Comprar un hermoso pantalón a buen precio: éxito.
-No entrar en el pantalón recientemente comprado: fracaso.
-Encontrar $50 en el pantalón dos talles más chico: éxito.
Demasiados matices como para comparar, ¿no?

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Empatizar Rehumanizar

Esto va a ser un poco largo y solo toca el tema amoroso en menor medida, pero el tema humano al 100%, así que les pido paciencia, atención, y muchas gracias por quedarse.

Hace tiempo ya que me está sucediendo algo adentro y necesito sacarlo de mi, sacarlo al mundo y hacerlo llegar a la mayor cantidad de gente posible, así que, si son tan amables, si están de acuerdo con lo que paso a relatar, después de leerlo e interiorizarlo, les pido que lo pasen a su vez a los que ustedes crean necesario.
Hubo dos hechos esta semana, a 24 horas de distancia uno del otro, que rebalsaron el vaso de mi alma. Pueden parecer irrelevantes (y justamente ese es el problema), pero piensen que el más mínimo grano de arena forma parte de la playa. El primer hecho sucedió el día de ayer (24 de Septiembre del año 2013, Buenos Aires, Argentina, La Tierra), en un simple transporte público con alrededor de 15 personas adentro.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Cómo armar un emparedado (sin indigestarse en el intento)


Nadie nace sabiendo. Hay un proceso en el ciclo de la ruptura de pareja, de la maduración emocional, que por más esfuerzo que hagamos en evitar, y saltar de un punto al otro, no se le puede escapar. Es como tratar de subir por escalera mecánica que va hacia abajo: uno no se mueve ni para abajo ni para arriba, siempre va a quedar en el mismo lugar.
Al principio, cuando somos bananas verdes en el árbol, lejos de poder ser consumidas sin indigestar al otro, dejamos que un solo aspecto de nuestra vida (en este caso, el romántico) desplome el resto de nuestra pirámide alimenticia. Estamos tan consumidos en el dolor que descuidamos todos los otros aspectos, impidiendo y/o boicoteando su desarrollo.

martes, 16 de julio de 2013

De regaderas y taxis


Si algo nos enseñó la industria cinematográfica de los años '90 es que si un vecino se muda o alguien nuevo se instala en nuestro barrio es por que está huyendo de un desamor, o de un homicidio (opciones no necesariamente excluyentes). El final es siempre el mismo: aunque el ex vuelva hecho una regadera de lágrimas y arrepentimiento, el protagonista ya rehízo su vida con un nuevo amor. Desgraciadamente los guiones de nuestras vidas no están tan magistralmente trazados; lo más común es que uno se siente en el piso de su casa nueva sin poder deshacer las cajas de embalaje mientras el ex, totalmente ajeno al sufrimiento paralizante de uno, riega las plantas con agua 100% libre de culpa. Y por cómo está la economía, "la casa nueva" puede traducirse a "la casa de mis padres".