sábado, 9 de junio de 2012

Pitonisa para la desgracia.

Todos y cada uno de nosotros nos damos cuenta cuando algo está mal en la relación, se quiera o no se quiera admitir. Además de negadores, muchas veces rayamos en la hipocresía absoluta. Como buena novia patológica, me declaro culpable de ambos cargos; si no estaba haciendo de cuenta que la decepción me había agarrado completamente por sorpresa, me estaba haciendo la superada que ya estaba al tanto y no le dolía, cuando por dentro estaba pensando los gustos de helado y pizza que me iba a pedir esa tarde.
Como yo misma anduve pregonando el recurrente "¡Ya sabía que esto iba a suceder!", y me gusta hacer las cosas simples (pueden ir contando las hipocresías desde este renglón, sugiero que anoten para no perder la cuenta), decidí que voy a ser más sabia y adelantarme a la situación.
Por eso mismo estoy sufriendo desde ya por el próximo desgraciado que me vaya a tratar de hacer la vida imposible. Así voy adelantando trabajo.
Ya estoy viendo cómo me miente, llorando por cómo me engaña, quejándome por cómo se deja de lavar los dientes y se achancha. Ya estoy armando una escena por que no me llamó el año que viene y por que se olvidó de nuestro aniversario dentro de dos años. Estoy dibujando y rompiendo una foto nuestra en la pizzería que van a inaugurar dentro de una década a la vuelta de nuestro departamento que todavía no empezaron a construir cerca de la facultad a la que todavía no estoy asistiendo. Ya estoy tratando de averiguar el nombre de la suripanta con la que lo voy a ver charlando en la puerta de la oficina donde todavía no trabaja, y planeando cómo le voy a arrancar los pelos cuando me entere que le va a robar un beso en la fiesta de la compañía. Y estoy pidiendo asesoramiento legal por el perrito que vamos a adoptar juntos (que todavía no nació) y al que me voy a aferrar en un intento desesperado de quedarme con algo suyo. ¿Ya dije que salí a rayar autos, por si alguno es el suyo?
Sobre todo voy a empezar a hacer terapia, para hablar de todas las cosas que me va a hacer ese infelíz, y los infelices que le sigan, por que estoy segura de que la cosa no va a terminar ahí. Pero por las dudas voy a escribir los cheques con fecha del año 2024. No puede cobrarme por traumas que todavía no acontecieron ¿No? 
Si, lo tengo todo bajo control. El futuro no me va a agarrar desapercibida, me va a agarrar bien informada y gravemente deshidratada.




Gracias por pasar nuevamente, y por la próxima y la próxima, por los siglos de los siglos, amén. Son bienvenidas las ideas, anécdotas y predicciones para años siguientes.



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